El Mecanismo de Anticitera

La ciencia histórica ortodoxa elabora a menudo trabajosamente sus teorías y luego, mas trabajosamente aun intenta encajar en esa estructura teórica los testimonios del pasado que se van descubriendo. Pero hay momentos en que ese pasado hace irrupción de un modo sorprendente descolocando esa tan laboriosa estructura teórica con que se intentó explicar el devenir histórico

Tal fue lo que ocurrió con un descubrimiento realizado en Anticitera. (Anticitera es una isla pequeña situada al norte de Creta, en el Mar Egeo, cercana a Citera) Para explicar esta historia tenemos que remontarnos a más de cien años atrás, al año 1900. En esa fecha un pequeño barco de pescadores de esponjas debió refugiarse en la isla debido a un temporal . A la  mañana siguiente decidieron  bucear con sus escafandras en esas aguas;  entonces descubrieron, semienterrado en las arenas del fondo del mar, a los 70 metros de profundidad, los restos, cubiertos totalmente de algas de una antigua embarcación. Sacaron de ella  36  estatuas de mármol , ánforas y jarrones, piezas de bronce -entre las que se contaba un lecho finamente decorado- vasos de cristal, pendientes de oro y un extraño aparato, al parecer un instrumento astronómico que se encontraba en muy mal estado de conservación y del que nadie sabía exactamente para que servía

Estuvieron a punto de desecharlo pero la gran oxidación de las partes de bronce que lo conformaban sumado al recubrimiento calcáreo daban fe de la gran antiguedad de esa “cosa”

Entonces, como la mayoría de las cosas de las que no se sabe que son ni para que sirven, fue enviado al Museo Nacional de Atenas y allí , como también a menudo ocurre,  quedó olvidado en un oscuro rincón

Tuvieron que pasar mas de 20 años para que Valerios Stais, un arqueólogo del lugar se ocupara un poco de él. Lo limpió y trató de entender su complicado mecanismo, llegando a la conclusión de que se trataba de un primitivo astrolabio ( instrumento antiguo que permite determinar la posición de las estrellas sobre la bóveda celeste). Como todos quedaron contentos con esta clasificación no volvieron a ocuparse de él y allí lo dejaron, conociéndolo como : “El Mecanismo de Anticitera

Habían pasado ya  mas de cincuenta años de su descubrimiento por los pescadores de esponjas, cuando un  investigador se fascinó por ese extraño mecanismo:  era el profesor Derek J. Solla Price; un científico del Instituto de Estudios Avanzados de Princetown EE.UU.  Price lo estudió en profundidad durante varios años junto con varios colaboradores; utilizó RayosX, trabajó con epigrafistas y pudo llegar a la conclusión de que dicho mecanismo databa del año 65 a.C; pero descubrió cosas aun mas sorprendentes; tan sorprendentes que le hicieron decir al mismo Price en 1959 que “…el hallazgo de un  objeto semejante es tan sorprendente como lo sería el descubrimiento de un avión a reacción en la tumba del faraón Tutankamon”

¿Que fue lo que llevó al investigador a hacer semejante aseveración? Fue simplemente el hecho de que descubrieron, después de tantos años de olvido, que…¡ el “Mecanismo de Anticitera” era ni mas ni menos que un antepasado de la computadora actual, el primer ordenador mecánico de la historia de la humanidad! (al menos de la historia conocida)

La estructura interna del aparato, que  actualmente se supone fue construido entre el 150 y el 100 A.C. en Grecia, . reveló un complejo sistema de engranajes, cojinetes y hasta una rueda diferencial (que oficialmente no existió hasta el siglo XVI)

Reconstrucción actual del Mecanismo de Anticitera (Museo Nacional de Atenas)

Constaba  de tres esferas principales, una en la parte frontal y dos en la posterior. La frontal mostraría el recorrido del sol a través del zodiaco griego y el calendario egipcio en escalas concéntricas. En cuanto a las dos esferas en la parte posterior, los dos diales indicaban el tiempo según dos ciclos astronómicos: el de Calipo (de 76 años y 940 lunaciones) y el de Saros (de 18 años y 223 lunaciones), y sin duda era usado para predecir eclipses solares y lunares.

Tenía una inscripción de 3.000 caracteres que, entre otras cosas, enseñaría cómo manejar el instrumento y cómo usar las observaciones obtenidas.Podía recrear también, gracias a un ingenioso mecanismo, la órbita irregular de la Luna, que hace que unas veces se mueva en el cielo ligeramente más rápida que otras.

Con solo introducir una fecha con una manivela,  el mecanismo calculaba la posición del Sol y de la Luna, y probablemente también indicaba  la posición de los planetas pues se han encontrado en las inscripciones (el “manual” de su funcionamiento inscripto con el aparato) referencias a los planetas Marte y Venus. Algunos expertos creen incluso que este complejo mecanismo  podría haber llegado a tener indicadores para los otros tres planetas (Mercurio, Júpiter y Saturno,) de manera similar al planetario de Arquímedes

El dispositivo, por su nivel de miniaturización y complejidad,  sólo es comparable al de los relojes del siglo XVIII. En total tiene más de 30 engranajes, aunque algunos expertos sostienen que podría haber tenido más de 70. Una de las sorprendentes innovaciones que incluiría sería, como dijimos, la de los engranajes diferenciales, lo cual sorprendió a los estudiosos, ya que los primeros casos conocidos hasta entonces eran del siglo XVI. Aunque en la actualidad parece estar claro como funciona, los diferentes investigaciones descubren aún mayores complejidades y precisiones en los cálculos astronómicos que podía realizar el aparato

Objetos como este del “Mecanismo de Anticitera” son conocidos como “Oopart” y han aparecido por todas partes del planeta desafiando la historia tal  y como la conocemos hoy en día. Muchos de estos objetos pueden ser explicados, pero otros se mantienen aun entre la duda y el desconcierto para los científicos y para los  historiadores. Recordemos que Oopart es el acrónimo en inglés de Out of Place Artifact (literalmente, “artefacto fuera de lugar’). Es un término acuñado por el zoólogo estadounidense Ivan T. Sanderson que hace referencia a objetos paleontológicos y arqueológicos que en apariencia provienen de lugares o épocas donde se cree que era imposible su existencia, por sus características (complejidad tecnológica, referencias a la civilización actual, etc.) “anacronismo”; o porque no haya objetos similares de la misma procedencia.

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