Pakal…¿el astronauta?

Dijimos en “El extraño hombre de Palenque“, el post del mes de febrero referido a  los restos humanos hallados en el sarcófago del Templo de las Inscripciones de Palenque (México) , que, si han existido tantas contradicciones entre los especialistas en relación al tamaño y la antigüedad del esqueleto encontrado, son muchísimas más las referidas a la lápida del sarcófago en cuanto al significado de la imagen grabada en bajo relieve sobre ella, la imágen del hombre de la máscara de jade; el poderoso rey maya Pakal
La ciencia oficial se ha encargado de demostrar que dicha imagen, mas que una presunta conexión extraterrestre, expresa la profunda simbología del proceso por el cual el rey maya Pakal recorrerá, a su muerte, el trayecto desde el inframundo hasta el ´plano divino, sufriendo un proceso de transformación y emergiendo con los atributos del Dios del maíz “El contexto que rodea su imagen en la base del Árbol del Mundo , –explican-, permite visualizar las acciones que están por suceder: el soberano se encuentra suspendido entre los tres niveles del cosmos, en el centro del universo y, en concordancia con la concepción maya del recorrido que su entidad anímica deberá efectuar tras abandonar el cuerpo físico, está por descender al inframundo, donde habrá de derrotar a los señores de la muerte para renacer como dios del maíz y ascender hasta el plano divino”. Una bella simbología que nos conecta con la concepción maya del Árbol del Mundo como eje entre los diferentes mundos

Pero ocurre que nuestros ojos nos dicen algo bastante distinto; y ya sea que observemos a la lápida en su sentido horizontal o vertical, nuestros ojos ven lo mismo: esto es:  una figura humana en una peculiar actitud, actitud que no se ha encontrado hasta ahora en ninguno de los otros testimonios gráficos del mundo maya
La ciencia oficial nos quiere convencer de que dicha actitud retrata al rey Pakal en una posición fetal, como a punto de emerger como Dios del Maíz del vientre del inframundo ; pero nuestros ojos ven otra cosa; ellos perciben una figura humana en una curiosa actitud de profunda atención y vigilancia, su cabeza proyectada hacia adelante (o hacia arriba según se mire la lápida) ; vemos también sus manos que no están en posición ritual sino activamente manipulando al parecer con delicadeza algo, algo que exige movimientos diferentes para ambas manos

También los pies parecen participar de esta actitud de intensa concentración y precisos movimientos , proyectando con mas fuerza la idea de una voluntad, una meta concentrada en una sola dirección, el adelante o el arriba si miramos, como dijimos, la lápida en su sentido vertical (Recordemos que las tradiciones mayas siempre apuntan al espacio, más específicamente a la zona de las Pléyades, compuesta por nueve estrellas conocidas por los astrónomos como: Alcione, Asterope, Atlas, Celeno, Electra, Maya, Merope, Pleyone, de la cual deriva el nombre del grupo, y Taygete. Este grupo estelar se encuentra a 490 años luz de la Tierra. En su totalidad el grupo está constituido por dos millares de estrellas, la mayor parte de ellas con masas superiores a la de nuestro sol.)
Ahora bien, la cultura maya se expresaba, tanto en sus imagenes plásticas, como en su escritura con un significado absolutamente literal en unos casos y de un complejo simbolismo en otros (Tal como se refleja en los libros del Chilam Balam y el Popol Vuh)

Hemos visto en los frescos de Bonampak, (imagen de arriba) por ejemplo, como el estado de los prisioneros y dignatarios; así como el cruel tratamiento que se les daba a los primeros , está reflejado con una minuciosidad casi fotográfica; y entonces nos preguntamos si las imagenes del hombre grabado en la gran lápida no significaran también la representación de una realidad objetiva
Pero los investigadores niegan tal cosa: “.. se trata del soberano (Pakal) inhumado como axis mundi, considerado por los mayas el centro de la creación, al que, por lo general, representaban como una enorme ceiba o como una planta de maíz cuyas mazorcas poseen en ocasiones el perfil del rostro del dios del maíz “ nos dicen
El relieve de la gran lápida colocada sobre el sarcófago retrata la naturaleza del soberano y de los acontecimientos que tienen lugar a su muerte en un presente y un futuro simultáneos capturados en la figura estática del gobernante.” -nos continua explicando la ciencia ortodoxa La deidad celeste Itzamnaah, en su advocación de ave primordial; la de la entidad sacra dios C, incorporada en el signo itz’ de la “esencia sagrada”;y las deidades del linaje divino, K’awiil y Hu’unal, impelen y atestiguan el inminente proceso de transformación de Janaab’ Pakal al trascender los diferentes planos a través del Árbol del Mundo que brota de la cabeza del monstruo cuatripartita. Esta entidad dual aparece con la mandíbula descarnada y un recipiente de sacrificio de sangre con el glifo del sol, Kin, para expresar de forma simultánea la transición, tanto del astro como del soberano,entre los planos de la vida y la muerte. Complementan el lenguaje simbólico de la lápida representaciones de cuentas de jade y de elementos tzutz de “culminación” que penden de distintos adornos, así como de conchas y símbolos de sangre que indican que el acontecimiento tiene lugar en un medio de sangre. Todos estos elementos establecen una estrecha relación entre los sucesos que acontecentanto en torno al sarcófago, como dentro de él. La cripta del Templo de las Inscripciones constituye una ofrenda simbólica en la que cada una de las partes revela el carácter del soberano a quien se atribuía la cualidad innata de ser la encarnación de la divinidad en la Tierra y el enlace entre el mundo material y el espiritual” –afirman los expertos
Pero nuestros ojos en relación a este bajo relieve de la lápida de Palenque, ven otra cosa ¿ por que vamos a negar entonces lo que ven nuestros ojos y disimularlo bajo una gran estructura teórica que nos aleja de la percepción objetiva del testimonio ?

Tal vez estemos equivocados, tal vez se encuentren en algún otro lugar oculto y secreto del mundo maya, imagenes como esta de la lapida y entonces comprenderemos que realmente responden únicamente a la representación de un ritual simbólico del trayecto que recorrerá el rey maya Pakal , a su muerte, desde el inframundo hasta el ´plano divino, sufriendo -como aseveran- un proceso de transformación y emergiendo con los atributos del Dios del maíz
Pero en tanto exista esta sola imagen con esa única actitud peculiar de la figura humana de la lápida de Palenque, sostendremos lo que nuestros ojos nos dicen; esto es: que estamos viendo una única imagen de un único hombre en una única actitud absolutamente impropia de los frescos y bajo relieves de la simbología maya, pero, por el contrario, muy acorde con la visión moderna de alguien que sabia manejar alguna máquina o vehículo, manipulando delicados instrumentos , una máquina que parece presentar una cierta similitud a los cohetes de nuestros días
Y pensaremos también que los hombres mayas que labraron esta gran lápida , necesitados de expresar estos, sus conocimientos acerca de algún gran personaje del que se sabía podía proyectarse físicamente en otro espacio , recurrieron a la metáfora del Arbol del Mundo; y así integraron en la imagen su saber literal del viaje real de un hombre, junto con su concepción simbólica del mundo como un lugar dividido en varios planos cósmicos ( según la mitología maya el Primer Padre levantó un Árbol del Mundo, conocido también como Cielo Elevado, para separar el cielo de las aguas del mar primordial. Al fungir como centro del universo, sus raíces, su tronco y su fronda recorren los tres planos cósmicos, traduciéndose en el conducto por el que fluyen los opuestos complementarios que los habitan. -Los mayas creían que había trece cielos dispuestos en capas sobre la tierra y que eran regidos por sendos dioses llamados Oxlahuntiku. La tierra se apoyaba en la cola de un enorme cocodrilo o de un reptil monstruoso que flotaba en el océano. Existían nueve mundos subterráneos, también dispuestos en capas, y regidos por sendos dioses, los Bolontiku, que gobernaban en interminable sucesión sobre un “ciclo” o “semana” de nueve noches.
Y aunque esto suene a herejía para la ciencia ortodoxa siempre daremos prioridad, en relación a un testimonio’ a lo que nuestros ojos ven y no a lo que otros nos dicen que debemos ver en él

El Árbol de la Vida, uno de los símbolos mas sagrados de la cultura maya, aparece representado en varios lugares de Palenque tales como el Templo de la Cruz, y el Templo de la Cruz Foliada, se lo relaciona con la germinación del maíz y con Pakal. Se trataría del símbolo del conocimiento, una planta de maíz, de la cual Pakal está a punto de tomar un fruto . . En la parte superior está el Quetzal y en la parte inferior el Monstruo de la Tierra. También aparecen la serpiente bicéfala, y cabezas en forma de mazorca de maíz.
Los arqueólogos afirman que esta cruz es la misma que aparece en los bajo relieves de la lápida de Pakal y tiene el mismo significado simbólico

Pero no estamos solos en este cuestionamiento de la verdadera identidad del personaje de Palenque; desde el mas conocido Erich von Däniken hasta Alexander Kazantsev, o los franceses Guy Tarade y André Millou, fueron muchas las voces que lanzaron ideas aún mas osadas al aseverar que se trataba de un astronauta en lo que era la representación maya de una nave espacial que despegaba mientras el hombre iba accionando diversos mandos de la misma. Según ellos la posición que adopta el personaje es muy parecida a la que toman los astronautas dentro de las cápsulas espaciales. y los jeroglíficos de la tumba son  un mensaje dejado por los seres de las estrellas.
“El grabado de la losa representa un cosmonauta pilotando una astronave que utiliza la energía solar. El hombre de la máscara de jade se perfila como un ‘semidiós’ blanco, tal vez uno de los últimos representantes de un grupo de iniciadores y protectores del Imperio que llegaron desde el cielo y a los que el Popul-Vuh, el libro sagrado de las mayas recuerda como los Sabios de la Primera Raza. La raza que descendió de las estrellas, instruyó a los primitivos mayas y después desapareció”. . Guy Tarade por su parte afirmó que los restos hallados en el sarcófago de Palenque no pertenecían a ningún ser humano, sino a un ser extraterrestre. El último de los extraterrestres que descendió de las estrellas para instruir a los primitivos mayas. Éste “astronauta de Palenque” adoptaba la posición más apropiada para resistir el impulso de los cohetes, cuyas “llamas” se podían ver saliendo de las “toberas de escape” en la parte inferior de la lápida.
Otro aporte a esta teoría lo hizo Hugh Harleston ( ingeniero norteamericano y contratista de la NASA.) Harleston, que visitó Palenque en 1969, encontró 18 coincidencias entre el grabado de la lápida de Pakal y una cápsula espacial , coincidencias tales como: un cinturón de seguridad, el tablero de mandos, un micrófono o respirador , etc y afirmó convencido:
“No cabe duda de que la imagen esculpida es la representación de un astronauta dentro de un módulo espacial fuera de la atracción de la atmósfera terrestre: 1) En su nariz se puede observar un especie de aparato que serviría como respirador y cumpliría la función del casco de un astronauta; 2) En la parte delantera se identifican botones y palancas; 3) El cabello ingrávido, como estaría un astronauta sin el casco; 4) En la parte trasera del aparato se distinguen claramente las llamas producidas por la nave”.
El escritor suizo Erich von Däniken, por su parte, diría en “El mensaje de los dioses” :
“La losa en bajorrelieve (la lápida del sarcófago de Palenque) viene a servir de marco a la figura central de un ser que aparece sentado e inclinado sobre unos mandos como un astronauta en la cápsula de mando de su cabina de pilotaje. El extraño ser lleva en su cabeza un casco del que parten hacia atrás tubos dobles flexibles. Frente a su nariz puede verse claramente un balón de oxígeno. Con las manos maneja algunos mecanismos de control. El talón de su pie izquierdo descansa sobre un pedal de varios niveles. Bajo su barbilla y bien visible en la parte del escote se distingue una prenda semejante a un jersey de ‘cuello de cisne’, que se ajusta completamente al torso y acaba en unos puños estriados. Lleva un ancho cinturón con hebilla de seguridad, un pantalón de mallas gruesas y otro interior muy ajustado, que le llega hasta los tobillos. En la proa grandes electroimanes cuyo fin es crear un campo magnético en torno al casco de la astronave y protegerla así del choque con las partículas cósmicas. Detrás del astronauta se aprecia una unidad de fusión nuclear: en esquema se reduce a sintetizar dos núcleos atómicos, probablemente de hidrógeno y helio, los cuales acaban por fundirse en uno solo. Considero de mayor importancia el hecho de que en el extremo posterior de la nave, fuera del encuadre general, se haya incluso representado en forma estilizada la estela que dejan tras sí los cohetes propulsores…”
Y así podríamos continuar casi hasta el infinito contraponiendo los conceptos de la arqueología ortodoxa con estas teorías aventuradas acerca de la identidad de un posible ser extraterrestre, o al menos un astronauta, dejando su recuerdo en los hombres del México precolombino ¿Dónde esta la verdad? ¿Quien tiene razón? Aun no lo sabemos, y mientras tanto seguiremos confiando en lo que ven nuestros ojos

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