Wirikuta el Territorio Sagrado

“Hay otra yerba como tuna de tierra, se llama peiotl los mantiene y da ánimo para pelear y no tener miedo, ni sed, ni hambre, y dicen que los guarda de todo peligro”,   ( Fray Bernardino de Sahagún, en “La Historia de la Nueva España”.)

Los huicholes hacen su peregrinaje a Wirikuta, lugar de encuentro con los dioses, lugar sagrado del peyote; el camino es muy largo (más de 500 kilómetros) y duro, días y días en los cerros luchando con la naturaleza, para llegar a las planicies. Hay muchos caminos que se cruzan en varias direcciones, y para llegar hay que conocerlos para no perderse. Así los huicholes realizan su prueba iniciática de cumplir un camino sagrado para alcanzar el Conocimiento

Wirikuta es, dentro de la cosmogonía de los indígenas huicholes, uno de los Territorios más sagrados de su cultura. Son unas 140 mil hectáreas , en los municipios de Catorce, Charcas, Matehuala, Villa de Guadalupe, Villa de La Paz y Villa de Ramos. (San Luis Potosí – México,) La región forma parte desde 1998 de la Red Mundial de Sitios Sagrados Naturales de la UNESCO. Los Wixarricas o Huicholes consideran que este territorio es sagrado ya que ,según sus mitos, la creación del mundo ocurrió allí

En Wirikuta los Wixárika creen que salió por vez primera el sol y y es la morada de las deidades y espíritus ancestrales, por tanto, consideran que cada elemento natural que habita en Wirikuta es igualmente sagrado. De ahí que uno de los ritos fundamentales sea la peregrinación a Wirikuta. Entre los meses de octubre y marzo, se recrea el caminar de los dioses desde el mar en Haramara, al este, hasta el lugar en donde salió el sol (Reunax), el actual Cerro Quemado (Leunaxü). Los dioses fueron guiados por Tatewari, el abuelo fuego. Hasta ahí llegó un venado (maxa) que con sus cuernos elevó el disco solar al cielo, dándole luz al mundo.
En uno de los mitos titulado “En su primer viaje al peyote (venado) trae el sol al cielo” se narra que en ese viaje el peyote (que también es el venado) llevó el sol al cielo y con ello la luz frente a la oscuridad en la que en aquel tiempo se vivía. Se describen también  las ceremonias que tuvieron lugar antes, durante y después del viaje al desierto en lo que puede considerarse como la primera peregrinación de los antepasados huicholes.; varios animales  intervienen como aliados: junto al sol participan la serpiente de cascabel, el colibrí, la rata, la ardilla…. Su dios principal es Tatewari, el abuelo fuego, que según la mitología fue el primer mara-acame (chamán) que junto con el venado llevaron a cabo la primera cacería del peyote. Cuenta el mito que donde crece el hikuli ( peyote) había un venado que dio cinco pasos, cuando se acercaron los wirrarica vieron que las pisadas se habían convertido en peyote. Por esta razón cada año en septiembre hacen una peregrinación hacia San Luis Potosí por Real de Catorce para recolectar el peyote,

El peyote llamado por los wixárica hikuli suprime los deseos sexuales, es utilizado como medicina para curar las reumas y produce visiones coloridas. Presenta un culto muy importante en la vida de los wirrarica, ya que se considera que su recolección es fundamental para que haya lluvias, su fiesta junto con la del maíz se celebra en enero. Es un rito de iniciación que conlleva una búsqueda de visiones. . En el viaje a Wirikuta se visitan santuarios y, en el camino, los peregrinos buscan purificarse.; hasta  en algún momento del largo viaje  transformarse en ancestros o en peyote.
“Asimilado al venado, el peyote es hijo de Suluwíakame (la diosa huichola del nacimiento y responsable del aumento de los animales) y del sol pareja que habita en el desierto. La comitiva del sol recibió del abuelo fuego (quien fue el primer chamán y dirigente de los huicholes) un disco sagrado o teapali para que pudieran protegerse del frío (colocando pasto encima de él) y para que pudieran ver en las oscuras noches de peregrinación. A cambio de ello les impuso a los participantes una rígida abstinencia de comida, agua, sal y relaciones sexuales durante el viaje. Igualmente, en un momento dado, el abuelo fuego molió sobre ese teapali un cuerno de venado, que en realidad era peyote, del que todos comieron… La gente (es decir, los dioses de la lluvia) también fueron después al desierto persiguiendo a la comitiva del sol y a sus aliados. Pero el peyote les hizo daño y los emborrachó mucho. No obstante, los descubrieron en una ceremonia en la que estaban usando la parafernalia ceremonial que les pertenecía y que les había robado la rata cuando (antes del viaje) quisieron sacrificar al venado, por lo que los hicieron huir… El sol y sus aliados llegaron, pues, huyendo de los dioses de la lluvia, con un gran cargamento de peyote fresco, adonde estaba el abuelo fuego quien les ordenó construir un altar en el que colocaron muchas flechas dedicadas al sol. Con esto el astro apareció por primera vez en el cielo. El abuelo fuego preguntó a todos cual sería su nombre y solamente el guajolote lo acertó y lo llamó tau, tau. Pero como quemaba mucho y pasaba muy bajo, se tuvo que domesticar al sol mediante la ofrenda de jícaras, flechas, escudos, sillas, velas porque estaba muy delicado, es decir muy sagrado y peligroso. También se arrojaron muchos tamales al fuego que se transformaron en peyotes. Concluidas las ceremonias en el desierto, la comitiva regresó a la sierra en donde realizaron otros rituales conjuntamente con toda la comunidad para dar gracias por el éxito de la peregrinación.”
(Porras Eugeni, Ritualidad y pregerinación entre los Huicholes, Ensayos mínimos. CECAM CECUPI, CONACULTA, INAH, 2009)

Una de las características principales de la  religión Huichol es la asociación entre maíz, venado, y peyote. de modo que  los rituales, las festividades, la organización material y temporal de la vida giran alrededor de éstos. El maíz y el venado representan sustento, mientras que el peyote es el modo más importante para trascender del mundo profano, y es también la manifestación material más obvia de aquello que es sagrado. Así entre los muchos mitos y leyendas sobre la creación del sol y sobre el peyote podemos transcribir este : “Cuentan los ancianos, que hace  mucho tiempo en la sierra huichola ,la gente estaba enferma, no había alimentos, ni agua, las lluvias no llegaban y las tierras estaban secas; de modo que se reunieron los ancestros  y resolvieron   mandar de cacería , en busca de alimento, a cuatro de sus jóvenes. Cada uno de estos representaba un elemento, eran por lo tanto  el fuego, el agua, el aire y la tierra. Emprendieron el viaje los cuatro muchachos , cada uno con su arco y su flecha y caminaron días enteros hasta que una tarde de unos matorrales saltó un venado grande y gordo. Los jóvenes comenzaron a correr detrás de él sin perderlo de vista. El venado  se compadeció de ellos y. los dejó descansar una noche . Al día siguiente continuo la persecución. Así transcurrieron semanas hasta que llegaron a Wirikuta (desierto de San Luis Potosí ) Estaban justo en la puerta al lado del cerro de las Narices, en donde habita un espíritu de la tierra y vieron al venado que brincó en esa dirección. Ellos juraban que se había ido por ahí, lo buscaron pero no lo hallaron. De pronto uno lanzó una flecha que fue a caer en una gran figura de venado formada en la tierra de plantas de peyote. Todas juntas brillaban con el sol, como esmeraldas mirando a una dirección. Confundidos los jóvenes , decidieron cortar las plantas que formaban la figura del venado (marratutuyari) y llevarlas a su pueblo. Después de días de camino llegaron a la sierra huichola donde los esperaba su gente. . Comenzaron a repartir el peyote (híkuri) a todas las personas el cual  los curó, alimentó y les quitó la sed. Desde ese momento los huicholes veneran al peyote que a mismo tiempo es venado y maíz, su espíritu guía. Así cada año, hasta nuestros tiempos, siguen andando y peregrinando, manteniendo viva esta ruta de la sierra huichola hasta Wirikuta, para pedirle al Dios lluvias, sustento y salud para su pueblo.”

Actualmente se mantiene la tradición y el elaborado ritual que implica el camino hacia el peyote; el viaje hacia  Wirikuta, la tierra del origen; una larga peregrinación muchas veces peligrosa y llena de intensos acontecimientos. Es durante la temporada seca, que se realiza el viaje;  su  propósito  es tanto  juntar peyote para usarlo en ceremonias, como  encontrarse con los dioses para “encontrarse con la vida”.,

La primera parte de la peregrinación consiste en caminar hasta Takata, un territorio sagrado en la Sierra Madre Oriental, en donde los jicareros (xuxuricare o guardianes de los templos) que peregrinarán pedirán que tengan buen camino. De ahí partirán hacia un kalihuey, un templo mayor en donde prepararán junto a otras autoridades Wixarrika el caminar hasta Wirikuta.

Todo para ellos es sagrado durante esta peregrinación La cacería del venado es el ritual  más importante. La cacería es un acto fundamental para protegerse de los peligros, así como para llevar a cabo la ceremonia en la que se ofrecerá la simbólica sangre del animal a los dioses en el lago de tateimatinieri.
Los peregrinos  tendrán que pasar a través de diversas puertas míticas. Año tras año los centros ceremoniales huicholes envían grupos de jicareros (o “portadores de jícaras” o “personas jícara”? a Wirikuta.  Cada uno lleva una pequeña jícara que es un ancestro, susceptible de transformarse en una deidad wixarika, y que al mismo tiempo convierte a quien la lleva en ese ancestro. Por eso, mientras uno tiene el cargo, recibe el mismo nombre que la deidad de su jícara: Tatewari (Nuestro Abuelo), Tayau (Nuestro Padre). En el centro ceremonial, los jicareros usan los diferentes templos como sus casas: el jicarero Tayau vive en el adoratorio de Tayau; el jicarero Tamatsi vive en el templo de Tamatsi y así sucesivamente. Las deidades huicholas son muchas. Un grupo de jicareros se compone de hasta 30 personas. Juntos, los jicareros reviven los actos de la comunidad original, la de los ancestros que fundaron el mundo en una primera peregrinación rumbo a Wirikuta, el Desierto del Amanecer. Antes de realizar dicho viaje, los jicareros todavía no son dioses. Para convertirse en deidades, deben “nacer”; es decir, salir de la jícara, que simboliza el vientre materno. Y esto se consigue realizando el viaje a Wirikuta.
Si todo va bien, los jicareros “nacen” como ancestros después de este proceso. Y entonces efectivamente se convierten en los dioses. Una de sus tareas en esta peregrinación es recoger peyote (hikuri). Por eso se les conoce también como “peyoteros” (hikuritamete). Pero solamente es correcto usar este término cuando ya están en el camino de regreso, cuando ya se han transformado en peyote. (en las prácticas wixaritari, uno no come peyote, uno se transforma en hikuri.)

La peregrinación se inicia cuando los jicareros salen del mundo oscuro, ubicado abajo en el Poniente, en busca del Amanecer. Encuentran la luz en el desierto oriental, porque ahí logran transformarse en peyote, entre cuyos efectos se cuentan el ver todo más luminoso. Dentro del grupo de los jicareros hay cinco cazadores —el puma, el jaguar, el lobo, el lince y otro felino— que persiguen al venado, el Hermano Mayor, quien, según la mitología, fue el primero en transformarse en peyote. Lo logró porque se entregó a ellos. Antes de morir, les enseñó cómo celebrar sus ritos. Por eso los huicholes consideran al venado como el fundador del costumbre (yeiyari) y  ellos lo continúan al ingerirlo ya transformado en hikuli y transformarse, ellos también, en venados y peyotes.
El grupo de jicareros conforma una suerte de escuela de iniciación, pues durante los años que dura el cargo, cada uno aprende las rutas de peregrinación y conoce los lugares de culto, se enseñan los mitos  y cantos rituales, y él tendrá que transmitir estos conocimientos a los jicareros menos experimentados conforme tomen sus cargos. Wirikuta es el lugar donde el venado se entrega voluntariamente al cazador al transformarse en el primer peyote.  Los jicareros que peregrinan hacia allá vuelven a encontrar el país del Amanecer, pero, de cierta manera, cada viaje a Wirikuta sucede por primera vez. Encontrar el Amanecer es un acontecimiento único e irrepetible, en el que la euforia se mezcla con sentimientos de melancolía: da lástima el venado que se entrega y las lágrimas de los jicareros se convierten en la lluvia que traerá los beneficios de la tierra a sus comunidades. Wirikuta, , encierra una serie de paradojas. Tal vez la mayor es que en realidad no se puede llegar hasta allá mientras uno no muera en una muerte sacrificial. Durante la vida uno sólo se acerca. Pero los verdaderos dioses están muertos. ; la verdadera vida solamente existe después de una muerte en el sacrificio.

El viaje a Wirikuta es una búsqueda colectiva de visiones. En el contexto de la etnografía amerindia el rito huichol es algo único, la experiencia visionaria que también es  colectiva. La ingestión de peyote facilita que sea así. , hay muchas visiones individuales, pero también hay otras que son experimentadas simultáneamente por todos los miembros del grupo. Juntos experimentan el Amanecer, juntos sueñan con la lluvia del oriente que nace del polvo del desierto y de las lágrimas de los peregrinos. Ir a Wirikuta implica un rito relativamente fácil, pero el regreso es un proceso largo y complicado. La reintegración de los jicareros a la comunidad es compleja porque ellos se han transformado en los ancestros, los dioses, Cuando los jicareros reaparecen en las comunidades de la sierra llevan sombreros con plumas blancas que son flores de peyote (tutu). Al portarlos, las personas-jícara son personas-peyote. En la danza del peyote, el último acto ritual de los jicareros, la transformación continúa: se quitan las plumas de los sombreros y elaboran trajes de danza con los que el grupo de peyoteros se convierte en la serpiente de nubes (haiku). En la danza del peyote se ve cómo ésta llega para lavar el mundo. Haiku es el iyari del mundo, el “alma” o “aliento” del cosmos. Sin los peyoteros, el mundo no podría ser un ser vivo.

Para obtener visiones el peyote es útil,  pero tambien  los jicareros deben dejar atrás dos cosas: sueño y sal del mar.El “ayuno de sueño” es un aspecto tan importante como la ingestión de peyote. No dormir durante días implica dormir despierto. En este estado, las visiones de peyote son mucho más complejas que imágenes de colores y formas psicodélicas. Wirikuta es el país de la luz que se opone a la oscuridad del inframundo y del mar en el Poniente. No es un lugar para dormir. Aquí es donde se levantan las “velas de la vida”, que los huicholes llaman hauri, las antorchas de ocote que levantan el cielo luminoso, el techo del mundo.
.

La existencia de Wirikuta no está dada. Solamente existe porque los jicareros la buscan, porque resisten sin dormir y porque la sueñan despiertos en sus visiones. De la misma manera, los dioses ancestrales viven porque los huicholes han practicado los ritos que les dan existencia. Sin el viaje a Wirikuta no hay dioses huicholes, así que tanto Wirikuta, como los dioses, son creados por el hombre.
(extractado de : http://www.mna.inah.gob.mx/index.php/ediciones-mna/articulo/181-wirikuta-y-la-busqueda-colectiva-de-visiones.html)

Concretamente la peregrinación tiene diversos pasos rituales que son como penetrar en puertas místicas , Preparándose para el encuentro con sus dioses los  huicholes, en el inicio, pasan por  el primer ritual de importancia que es la confesión de los actos sexuales que los peyoteros han cometido a lo largo de su vida.  Esto  se realiza cuando los peregrinos han alimentado al fuego. Tatehuari, dios protector de los huicholes. El mar-akame o chamán (el único que  puede ver al venado azul, Kauyumari, hermano mayor de los huicholes, y representante de los dioses). dirige la ceremonia , los peyoteros se confiesan uno a uno, y anudan un lazo que, al final, es lanzado al fuego. Después de la confesión se atraviesa la puerta donde chocan las nubes. Aquí los peyoteros pueden morir; pasan del estado profano al sagrado. Se paran en línea recta, mirando hacia Wirikuta; el mar-akame (chamán)pasa sus plumas sagradas por el cuerpo de cada uno de ellos y pide a Kauyumari, “el hermano mayor”, que les ayude a cruzar. Luego de cruzar la puerta llegarán a  la morada de “las Madres del agua”, tateimatinieri, manantial de agua sagrada. Cerca se encuentra otro manantial sagrado, toi-mayau, morada de “las Madres de los niños”. En esta pequeña laguna los peyoteros dejan ofrendas en el agua: niericas -cuadros de estambre-, sangre de venado, plumas; es decir, sus objetos más valiosos y sagrados, traídos del kalihuey -o templo. Después el mar-akame pondrá un poco de agua en la cabeza de los asistentes. Más tarde, los peyoteros llenarán sus bules con agua y los llevarán a sus comunidades, donde rociarán milpas, animales y a sus familias.
Al día siguiente se cruza otra puerta, Wakirikitema, donde se pide permiso a los dioses para entrar a Wirikuta. El guía realiza una limpia a todo el grupo y, acto seguido, entran en la meseta donde viven los dioses.

Ahí, en el ámbito sagrado, todos los peyoteros se ponen en fila,  y el mar-akame mira hacia el horizonte; divisa, escudriña, quiere encontrarse con el venado azul. Todos esperan; el momento es tenso. si el mar-akame no descubre al venado azul, la cacería habrá terminado y tendrán que regresar a casa con los costales vacíos. De pronto el mar-akame empieza a caminar y los peyoteros lo siguen. Todos se dirigen al lugar donde él vio al mítico animal. Instantes después se detiene y hace una pequeña horadación en la tierra que esconde al primer grupo de peyotes, o jícaris. La cacería ha empezado. Cacería, porque el peyote es identificado con el venado sagrado.
El guía parte  los peyotes en pequeños gajos y ofrece uno a cada peregrino. Los huicholes cantan, agradecen y dejan ofrendas donde apareció el venado azul.
Una vez terminado el acto de comunión salen a buscar peyote, escaso por la rapiña urbana que profana el lugar sagrado. Conforme encuentran jícuris colocan sus flechas a un costado. De regreso los recogerán todos. Por la noche se reúnen y alimentan al fuego. el mar-akame se sienta en un uweni, equipal sagrado, y canta lo que dicta Kauyumari. en su canto se reviven hazañas de los dioses y la creación del mundo, con ello los huicholes ayudan a su preservación. Danzarán toda la noche hasta el amanecer.
En la mañana, los peyoteros cantan hermosas canciones de despedida a los dioses y les piden que permanezcan ahí; luego partirán de regreso a su comunidad para realizar las ceremonias que completan el ciclo. Si la cacería ha sido abundante. habrá  suficiente peyote para todas las ceremonias. Por ello todos regresarán  satisfechos con sus familias. Los recibimientos serán calurosos, y las fiestas se sucederán en un ambiente de alegría, optimismo y de buenos presagios.

———————–

Ahora bien; cuentan que hace más de una década un marakame  compartió con su gente la revelación de un sueño que tuvo en Wirikuta en el cual, veía como “las entrañas de la Madre Tierra estaban siendo desgarradas y su vientre era rasgado y pisoteado”. Esta visión parece a punto de cumplirse en la actualidad:  Wirikuta, el lugar de la peregrinación, el territorio sagrado de los huicholes, está en peligro ante una serie de dudosas concesiones mineras.  El 75% del territorio de Wirikuta que comprende 140 mil hectáreas ya está concesionado a mineras.como la  First Majestic Silver , una empresa minera canadiense; además, en el propio lugar, en el perímetro de El Bernalejo, se adjudicaron otros dos permisos a la también minera canadiense West Timmins Mining.. Esta minería está acusada de intentar explotar tierras que están en una zona que es hogar del Cerro Quemado, esa  montaña donde los huicholes creen que nació el sol, por lo que se ha dicho que los proyectos mineros devastarían su  herencia cultural y religiosa  Las miles de hectáreas cedidas por el gobierno mexicano para la explotación minera canadiense, recrean  nuevamente la interminable guerra entre  una modernidad mal concebida, explotadora  y destructiva y una tradición a menudo muy mal defendida por quienes deberían, por ley, cuidar de ella.

http://www.mna.inah.gob.mx/index.php/ediciones-mna/articulo/181-wirikuta-y-la-busqueda-colectiva-de-visiones.html http://www.elsonido13.com/detalle-art.asp?id=481&img=img/titulo-zona-altiplano.jpg&color=D7C6C4&bd=sanluispotosi http://www.letraslibres.com/revista/reportaje/batalla-en-el-desierto-la-lucha-entre-la-plata-y-el-peyote-en-wirikuta http://www.sabersinfin.com/articulos-2/historia/3089-wirikuta-desde-sus-origenes.html http://www.eluniversal.com.mx/estados/86727.html http://www.theprisma.co.uk/es/2012/03/16/wirikuta-la-tierra-profanada/ http://venadomestizo.blogspot.com.ar/2011/07/el-mito-de-la-peregrinacion-wirikuta.html http://radiochimia.blogspot.com.ar/2011/10/wirikuta-el-corazon-de-la-vida-bajo-el.html

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s