Satunsat: El Laberinto Maya

El laberinto representa en todos los tiempos y culturas una ruta simbólica que conduce al caminante al encuentro con las energías fundamentales  que habitan  en el “centro”;  un camino  simbólico de acceso a las profundidades del  ser
La oscuridad del camino interior es ejemplificada en la estructura del laberinto, el lugar donde “se aprenden los conocimientos ocultos”, y se recibe la iluminación interior.
La travesía del laberinto con éxito implica siempre cambio, mudanza, transformación, se pasa de la vida a la muerte, de la ignorancia al conocimiento, de las tinieblas a la luz. Internarse en él es entregarse a lo desconocido, a una tierra sin referencias de espacio y tiempo, a un espacio donde experiencias y  conceptos de la vida ordinaria no pueden existir, pues realiza una suspensión entre dimensiones conocidas, reales y físicas, y una incursión en la oscuridad del caos primigenio.
Los iniciados, aquellos que ingresan al camino laberíntico, saben que la muerte-oscuridad es la vía para adquirir la vida-luz.
Entonces la entrada al laberinto, para llegar a través del pasaje de la tiniebla, a la luz, significa que es necesario ganarse la luz-conocimiento con pruebas, miedo, mortificaciones (simbólicamente representadas en la mitología por viajes del  héroe en caminos peligrosos, donde se enfrentan a pruebas, ).Encontramos laberintos en numerosas culturas: desde la prehistoria hasta Egipto,cerca del lago Meride, o el famoso laberinto de Cnossos, en Creta, construido por el legendario Dédalo; Porsena, etrusco, construyó un laberinto cerca de la ciudad de Chiusi, y en tiempos mas recientes nos encontramos con el de la catedral de Chartres ,etc.

Petroglifo laberinto de Mogor . Galicia

También en las culturas precolombinas se ha dado la misma construcción puesto  que emana de una estructura psíquica universal.

Así en Oxkintok,  un yacimiento arqueológico que se localiza en el municipio de Maxcanú, en el estado de Yucatán, en México.y cuyo nombre significa “la piedra de los tres soles” se encuentra un laberinto, construído  en el siglo V de nuestra era;

Para los mayas, de quienes se conserva este  único laberinto antiguo realmente construido, y todavía en pie, el edificio se llama Tza Tun Tzat (o Satunsat), que significa “lugar para perderse”.o  “el perdedero”.o  lugar donde es fácil extraviarse. Se ilumina por dentro en el equinoccio, el 18 de marzo y el 25 de setiembre, posiblemente cuando se producía la “iluminación” de los neófitos.

Mitos mayas de la región hablan de este laberinto como de un lugar donde “se esconde la conciencia”, donde se “guardan los libros sagrados de la sabiduría”, lo cual implica su carácter de centro espiritual, en el que se llevan a cabo los rituales iniciáticos.
Este edificio,  uno de los más antiguos del sitio de Oxkintok,  es de forma rectangular y mide alrededor de 20 m de largo por 10 m de ancho, con una altura máxima de 7 m en el lado oeste. Consta de tres niveles o pisos superpuestos que solo se aprecian desde la fachada oeste donde se encuentra el único acceso.
Tiene 16 cuartos en su interior distribuidos en los primeros dos niveles y de una torreta que marca el final del laberinto en el tercer nivel. Para acceder a los cuartos se tiene que recorrer los largos y estrechos pasillos que se comunican entre si por medio de pequeñas entradas y escaleras angostas que llevan a los diferentes niveles; toda una serie de cuartos y pasillos (algunos sin salida) dispuestos de forma laberíntica que han causado fascinación en  le gente que los visita. El lugar es obscuro y la escasa iluminación es a través de pequeñas ventanas distribuidas en algunos de los laterales del edificio por los cuales entran los rayos del sol .

Vista general del satunsat o perdedero localizado en la zona arqueológica de Oxkintok.

Para la construcción del Satunsat los antiguos mayas aprovecharon el desnivel natural del terreno modificando el afloramiento de laja, por lo que se puede decir que en realidad se trata de una cueva artificial, sobre la que se edificó el laberinto. El muro oriental está cerrado, y al poniente está abierto, para significar y representar la entrada al mundo inferior: captar los rayos del sol en su bajada es como seguirlo simbólicamente en su camino nocturno Después de adentrarse por sus intrincados pasadizos y niveles, los arqueólogos localizaron una cámara mortuoria con los restos de uno de los grandes señores de Oxkintok

Satunsat ¿una entrada secreta al inframundo?

Hay investigadores que aluden que los tres niveles hacen referencia al inframundo, a la tierra y al supramundo; pero para otros  la idea mas acertada es su función ritual que marca los cambios relevantes en la vida. Cuando un individuo realiza el recorrido en el interior del perdedero, tendrá que encontrar la salida por si sólo. Es interesante consignar que  el único edificio maya construido expresamente, al parecer,para perderse, es el Satunsat.
El mito relacionado con él no tiene registros escritos, sino que se trasmite, aún hoy, por relatos orales, tales como el que recogió  Ascensión Amador ,de Donato Dzul Dzul, anciano habitante de Maxcanú ya fallecido, en los tiempos del Proyecto Oxkintok  – la comisión que estudiaba las ruinas arqueológicas de .Oxkintok –  (Ver : Miguel Rivera Dorado “Algunos símbolos en el mito del origen del mundo en Oxkintok “-Revista Española de Antropología Americana- 2003, Universidad Complutense de Madrid)

En este mito del Origen del Mundo en Oxkintok los mayas relataron  lo siguiente:
“Oxkintok dicen que fue fundada por tres razas de hombres: gigantes, enanos y medianos, que vinieron del Oriente por un camino secreto, por debajo del agua y de la tierra. Llegados al lugar, subieron a la superficie cuando estaba saliendo el Sol, se instalaron y se multiplicaron, y entonces pensaron en hacer edificios, y el primero lo levantaron sobre el agujero del camino secreto que se llama Satunsat. Desde ese momento los grandes sacerdotes de las tres razas de hombres fueron sabios magos que conocían toda la ciencia. Pronto empezaron a adorar a uno de los sacerdotes que regía y encabezaba al pueblo; pero los gigantes que entonces gobernaban ejercían una indeseable tiranía, y su maldad culminó cuando hicieron aparecer un monstruo, el Itzam Cab Aín, y lo llevaron a Satunsat. Los gigantes alimentaban a ese monstruo con seres humanos, a los que capturaban por la noche en las calles de la ciudad un brujo y una partida de guerreros. Soliviantadas las gentes con tales noticias, decidieron todos, sacerdotes y soldados, acabar con los gigantes, y en una noche se alzaron y los exterminaron, y no dejaron descendencia alguna. Uno de los enanos fue entonces promovido al más alto cargo político, y en su tiempo un cacique, reputado como mago, se atrevió a entrar en el Satunsat y llegó a donde se hallaban una mesa de oro y tres sillones, y el monstruo estaba agazapado debajo de la mesa, y había allí un libro que tomó en sus manos y estudió cuidadosamente. Viendo las gentes que ya estaban corrompidos también estos sacerdotes, se unieron para acabar con ellos, y en una mañana, en el mismo palacio, mataron a los enanos. Los siguientes sacerdotes gobernantes fueron medianos, y sus primeras obras resultaron beneficiosas para la comunidad, pues crearon una escuela para todos, y mandaron levantar una gran pirámide sobre el cerro para orar allí, y jugaban a la pelota, y adoraban al Sol y a la Luna. Pero un siniestro traidor se alzó contra los sacerdotes, y muchos murieron, y con las agitaciones sociales vino una época de calamidades naturales y de enfermedades; sólo un sacerdote muy anciano pudo aún aconsejar a los jóvenes que abandonaran la ciudad y poblaran en otros lugares, y muchos lo escucharon y huyeron. Entonces, en ese tiempo turbulento, un hombre muy humilde llamado Cham Tzim (Cha’an Tsin es una grafía más correcta probablemente) tuvo la idea de ir a la pirámide del cerro Entzil a curiosear, a ver el agujero por donde sale el aire. Cuál no sería su sorpresa al levantar la vista y comprobar que de la cima de la pirámide salían llamas, y al oír una voz que le conminaba a descalzarse para pisar la tierra sagrada de los dioses. Asustado, empezó a descender la ladera atropelladamente cuando la voz resonó de nuevo: «Yo te transmito el poder de los dioses para que vayas a Satunsat y mates al monstruo. Escucha bien, coge nueve trozos de caña, tres bejucos largos y un retoño de chacá; sacas primero la punta. Y guarda silencio, porque si hablas a alguien de esto, morirás». Al amanecer, el hombre humilde se dirigió a Satunsat muy seguro de sí mismo. Entró solo, con el poder de ver en la oscuridad, y cuando miró sus ropas, estaban llenas de osamentas. Llegó a la orilla de una corriente de agua que atravesaba el camino, donde había toda clase de serpientes a las que ahuyentaba azotándolas con los bejucos. Y vio a un lado otra boca de la gruta, igual que las fauces abiertas del Itzam, y estaba blanco, y en un círculo de llamas al fondo había una mesa, tres sillones de oro pulido y tres libros de las ciencias ocultas de los tres magos. Debajo de la mesa estaba enroscado el Itzam, y el monstruo salió enfurecido a hacer frente al intruso abriendo las mandíbulas como para tragárselo; entonces el hombre le echó las flores en la garganta e inmediatamente clavó su lanza en el cuello del dragón que cayó muerto. Cham Tzim recogió después los tres libros y convirtió en piedra al monstruo, la mesa y los sillones. Y al salir de Satunsat tapó el acceso, para que nadie corriera peligro aventurándose en los oscuros pasadizos.
Miguel Rivera Dorado: ” Algunos símbolos en el mito del origen del mundo en Oxkintok” -Revista Española de Antropología Americana- 2003, Universidad Complutense de Madrid)

El Satunsat parece representar el caos anterior a la creación, y por eso necesita ser un perdedero. No se trata, como en el laberinto cretense, de desorientar al caminante con respecto a un referencial exterior, sino de hacer sentir su caos inherente. Pero los sacerdotes logran dominar, mediante un acuerdo secreto con el monstruo, ese caos primordial. Para eso, hacen intervenir, el exterior y el tiempo: una de las ventanas del edificio permite que el sol penetre, en dos momentos del año (los equinoccios) a través de una serie de ranuras perfectamente alineadas en el interior del edificio. De esta forma, el perdedero, artefacto autónomo del mundo, a la vez se subordina al orden del universo y cumple la función de reloj cósmico.

Fuentes: http://www.elpais.com.uy/Suple/Cultural/03/01/31/cultural_28047.asp http://books.google.com.ar/books?id=0_OEVDSJk7YC&pg=RA2-PA7&lpg=RA2-PA7&dq=leyenda+de+Satunsat.&source=bl&ots=6U3YwXELbY&sig=LxgRle5UTP2wLe8LsFGfWtmKPSM&hl=es-419&sa=X&ei=L_wBUP31LYeg9QS_v-2aCA&ved=0CEgQ6AEwAw#v=onepage&q=leyenda%20de%20Satunsat.&f=false http://www.labolab.net/mitologia/el-satunsat-o-laberinto-maya/

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