El Hombre Auténtico de la Antigüedad

  El Gran Maestro Original
“Aquél que comprenda el Cielo y comprenda los modos de la humanidad posee la perfección (…) Solamente el hombre auténtico posee comprensión. Pero ¿cuál es el hombre auténtico? El hombre auténtico  de la Antigüedad no luchaba contra la pobreza, ni buscaba su realización en las riquezas, pues no tenía grandes proyectos Por eso no se lamentaba por el fracaso ni se excitaba por el éxito. Podía escalar las alturas sin miedo, sumergirse en las profundidades sin dificultad y pasar a través del fuego sin dolor. Esa es la clase de personas cuya comprensión le ha elevado hacia el Tao El hombre auténtico de la Antigüedad dormía sin ensoñaciones y estaba despierto sin ansiedad. Comía sin deleitarse, respiraba profundamente, muy profundamente. El hombre auténtico respira desde los pies hacia arriba, mientras que el hombre común respira desde la garganta Las palabras de los imperfectos surgen como un vómito. Encenagados en la avidez y el deseo, no son mas que débiles sombras en los caminos del Cielo El hombre auténtico de la Antigüedad no se agarraba a la vida ni temía a la muerte. Llegaba a este mundo sin expectativas y lo abandonaba sin resistencia. Se iba serenamente y venía serenamente, eso era todo. No intentaba olvidarse de su origen, ni estaba interesado en lo que llegaría a ser. Amaba cuanto recibía, pero también se olvidaba de lo que había  recibido y lo dejaba ir. No daba preferencia al corazón sino al Tao, ni prefería los caminos de lo humano a los del Cielo. Esto es lo que se entiende como un hombre auténtico (…) “
(texto extractado del capítulo VI de: El Libro de Chuang Tse – editorial EDAF)
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Chuang Tse, o Chuang Tzu , o Zhuangzi (literalmente “Maestro Zhuang”) era un reconocido  filósofo de la antigua China . Vivió alrededor del siglo IV a. C. , y se le considera el segundo taoísta más importante, heredero del pensamiento de Lao Tse Su libro  es una amalgama de escritos de varias fuentes. Tradicionalmente se cree que Chuang Tse  escribió los primeros siete capítulos (los “capítulos internos”) y sus estudiantes  las otras partes
A Chuang Tzu no le dicen nada las palabras y las fórmulas acerca de la realidad, sino la captación existencial directa de la realidad en sí misma. El entiende  todos los intentos de imponer la “civilización” sobre la naturaleza innata del mundo, especialmente sobre las personas , como un terrible error  que ha distorsionado y abusado del mundo de lo natural, del mundo del Tao, de la fluida corriente de la naturaleza; y por lo tanto se opone a todo lo que implique orden, control y poder jerárquico. En su libro se mofa de todas las pretensiones de grandeza y conocimiento de los humanos, reafirmando lo natural  como el “orden supremo”. Su visión  libre, anárquica , descontracturada  y espontánea parece condensar en un acto de sabia simplicidad toda la cosmovisión taoísta
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