El Jardín de las Delicias (fin )

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En esos años  del 1500 en Holanda..¿si la vida era solo angustia y pecado, dónde era posible vivir ?
La respuesta de El Bosco es la misma que la de toda la sociedad de ese “ocaso de la Edad Media “:- En el Edén. La felicidad solo es posible fuera de la tierra, en el ámbito de lo divino

 …y Jerónimo Bosch pinta en el tercer panel (el lateral izquierdo) de su tríptico una escena de  inocencia: “El Paraíso terrenal”, el mundo antes de ser mundo
Colinas celestes,  pequeños árboles y arbustos, todos los animales conocidos en la época , y en el centro otra vez, las turbadoras formas de esa esfera rosada coronada por una alta aguja, ahora emergiendo del agua limpida por la gracia del edén

En el tercio inferior solo tres figuras humanas ;Adan, Eva y en el medio, el único cubierto de ropajes, el dios del origen, el creador. En esta obra; (como todas las del medioevo, las de los niños, y las de los primitivos);  la profundidad está dada por la elevación de los motivos, los que a medida que se quieren representar como mas alejados se van ubicando en la parte superior del panel y las figuras son pintadas con escasa representación de volúmenes, recortadas sobre el plano  con minuciosos detalles

                                             Vista del tríptico completo:

Paradójicamente, en la misma época en que el Bosco pinta en Holanda este alucinante abigarramiento de símbolos eróticos  que es el “Jardin de la Delicias”, a muchos kilómetros de alli,  en Italia, Leonardo Da Vinci perfecciona un sistema de representación del mundo que va a revolucionar la pintura ; porque implica, por primera vez en occidente, el hecho de que el hombre se erige en el co-creador del mundo representado;  y la realidad se jerarquiza y estructura de acuerdo a la voluntad (ojos) del observador.
El desarrollo de la técnica de la perspectiva -ya iniciada por Brunelleschi- en donde es el ojo del humano, su punto de vista , lo que recrea e integra el mundo desde el lugar del observador, es el símbolo de un gran salto de la humanidad; donde el hombre se separa de la tutela de la divinidad, se erige en el centro de su mundo; y desde ese punto de vista antropocéntrico articula toda su realidad,
Pero ésto no lo conocia el Bosco y entonces sus figuras no convergen hacia el observador humano en un todo organizado, sino que parecen como salpicadas en el plano, arrojadas al arbitrio de la divinidad todopoderosa
La profundidad no existe porque el pretender representar la tercera dimensión implicaria el sumergirse en lo corpóreo, en el mundo de la carne y de la materia y por ende del pecado.  La representación de la profundidad, dada por la aplicación de la perspectiva, horrorizaria al holandés  porque implica sacar a Dios las riendas del destino de todos y ponerlas en mano de cada hombre, de cada observador
Pero es  a  traves de esta nueva técnica o ciencia de la perspectiva como sistema de representacion de la realidad, que el hombre, -el hombre nuevo del Renacimiento-, se va a erigir  en el observador  por autonomasia; y a partir de esa actitud  naceran  la ciencia y la filosofía modernas.

 

 

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Un Muevo Modo de lo Humano: GAIA

Necesitábamos un baño de vida luego de conocer como  mediante la combinación de la genética, la robótica y la nanotecnología, mas la inteligencia artificial;  se buscaba la hibridación de formas naturales, incluída  la de la especie humana en función del logro de un híbrido  transhumano (mitad humano- mitad máquina)
Luego de conocer esta pesadilla futurista que ya se esta intentando implementar en nuestro mundo, necesitábamos reencontrarnos con la Vida
Entonces fuimos a Gaia
 
Ubicada en Navarro, provincia de Buenos Aires
en Argentina,  GAIA es una ecovilla,
y como tal pertenece a la red mundial de Ecovillas

Alli, en una superficie de poco mas de 20 hectáreas, Silvia y Gustavo, mas  un grupo pionero supieron dar inicio hace casi 16 años a una comunidad autosustentable, coherente y perdurable, dónde el concepto de Vida adquiere una dimensión trascendente,
Hay una armonía inherente al propósito de esta comunidad, una armonía que es conciencia de que como especie humana somos partes de un todo mayor que nos engloba y  nos da sentido y propósito
Para esto no se requieren grandes palabras, tan solo el actuar conociendo y comprendiendo nuestro papel en este  mundo.  Así uno de los objetivos de Gaia es implementar conductas que no arriesguen la vida del planeta (y no estamos hablando solo de ideas o palabras, sino de conductas, de un hacer en el mundo)

Entonces nos encontramos con una aldea ecológica donde todas las acciones son expresión de un auténtico respeto por la naturaleza y por lo humano, de modo de convertirse en protagonista de  un muevo modelo eco-social (otro de los objetivos de Gaia)

Y aquí podemos recordar a nuestros grandes maestros:  los pueblos precolombinos, para ellos  no hay límite preciso entre el individuo y la naturaleza  porque todo está vivo y la vida entera es un rito . En  su sabiduría ancestral .existe el concepto  de que formamos parte de un animal gigantesco que abarca la totalidad de las cosas.

Desde el interior de uno de los edificios comunitarios
podemos ver la decoración de puertas y ventanas y el satinado
brillo de un piso que fue tratado con capas sucesivas de elementos
no contaminantes , tales como la arcilla líquida con vermiculita o el alisado final
mediante aceite de lino y aceite esencial de naranja
Gaia es hermosa, como es hermosa su gente. Los edificios construídos en barro adquieren las suaves ondulaciones de la naturaleza; no existen casi en ellos los ángulos ni las líneas rectas (esa cruel invención del  humano)
 
Las paredes de alrededor de 25 cm. de espesor se
levantan mediante la técnica del modelado directo;
esto es; la pared de barro y paja se modela a mano
El techo es el llamado “techo belga”  en paja
prensada
 
Es justamente esta técnica del modelado a mano…
 
 
 
…lo que permite la creativa ornamentación en  bajo relieves de las paredes de las distintas casas
 
 
 
Pero Gaia no es solo un conjunto de pintorescas casas ;es también, y esencialmente, un modelo de vida autosustentable. Así vimos las cocinas solares, los colectores solares, los paneles fotovolcaicos, la potabilización del agua mediante raices de determinadas plantas, la energía eólica que da electricidad a la comunidad, la sustitución de los tradicionales pozos ciegos por un sistema, totalmene inodoro de tratamiento de la materia fecal a través de lombrices californianas, y una manera  peculiar de cultivo  que omite todo tratamiento agroquímico substituyéndolo por una sabia combinación de plantas que, a través de sus raices, extraen los nutrientes esenciales para las que crecen junto a ellas
 
Almorzando bajo los árboles en Gaia
¡Que lejos que está ésto de los “bosques silenciosos”,
ese conjunto de árboles infértiles y genéticamente
modificados que ha creado y promueve la geoingenieria!

Entonces, y volviendo al inicio de este post, Gaia es también una expresión de la inteligencia humana y de la aplicación de múltiples conocimientos y técnicas; pero a diferencia de los propósitos de la biología sintética y de la geoingeniería que busca manipular a gran escala el ambiente terrestre; lo que define a la filosofía de Gaia es el profundo respeto por la Vida en todas  sus manifestaciones; y resulta  importante que nosotros en estos momentos conozcamos y definamos cual de estos dos modelos  queremos para nuestro futuro

Gustavo explicando el funcionamiento
de la cocina solar

Para mas información, así como para visitas, o conocer los cursos que se imparten:
 http://www.gaia.org.ar/

El Jardín de las Delicias (2° parte)

El Jerónimo Bosch que pintó el tríptico conocido como “El Jardín de las Delicias” – del cual vemos  el panel central donde se representan los placeres terrenales- ; estaba imbuido de ese  concepto medieval del pecado, que ve a todo goce corporal como obra del demonio. En esa concepción no tiene cabida la alegría del  cuerpo, esa  divinidad de lo natural que tan bien plasmó  el mundo griego, como  herencia de la cultura Cretomicénica. Todo ese tesoro de naturalidad, inocencia y frescura, es aquí  negado por obra del miedo. Es el miedo y no el placer el que subyace en este “Jardín de las Delicias”.

 
 
Entonces vemos  un abigarrado mundo estéril, donde la mirada del pintor juzga con  ojos  impiadosos, producto de su formación rígidamente  religiosa, a esas pequeñas criaturas  que hormiguean por doquier signadas por la fatalidad de ese su”ser humanos”.
El pintor no retrata al mundo, solo  pinta su idea de él.  El ojo no se acerca a la vida con amor, sino con una estereotipada  convicción de la vida como pecado
Las pequeñas figuritas, casi asexuadas, aunque se muestren  en posiciones eróticas no gozan del sexo, ni de las caricias, ni del cuerpo; y sin embargo la pulsion de lo instintivo y lo sexual es un grito irrefrenable que se convierte  en símbolo
La pintura del Bosco expresa esos  fantasmas de los años finales de la Edad Media, en los que la salvación tras la muerte, es la  gran obsesión y  la debilidad humana se vive como fatalidad.
 
 

Él vivió en un mundo cruel, La ignorancia y el analfabetismo alcanzaban a un 90% de la población, que veía su esperanza de vida en poco más de los cuarenta años.

Su pintura sólo fue redescubierta en el siglo XX, tras casi tres siglos de olvido. Esto no es una casualidad;  las generaciones anteriores no podían entender este arte extraño. Este es el arte de un mundo en turbulencia, una época de grandes convulsiones y cambios, desgarrado por tendencias contradictorias; un mundo de terrores  y violencia , una auténtica pesadilla…. , casi un mundo como el nuestro.

 
 

La Peste Negra, que diezmó Europa en el siglo XIV acabó con al menos un tercio de la población. La hambruna que siguió mató a muchos otros. El mundo resultante fue de oscuridad, caos y anarquía. La gente creía que la enfermedad estaba causada por los demonios y que la peste negra era un signo claro de la ira divina.
 Para la mente medieval el fin del mundo estaba cerca. Había una creencia popular de que éste se iniciaría a partir del  año 1500. El infierno estaba a punto de suceder  y  no había  posibilidad de redención;  para todos estaba claro que el viejo mundo se encontraba en estado de descomposición. y estaban a la deriva en un mundo frío, inhumano, hostil e incomprensible.
Al final, lo que ocurrió no fue el fin del mundo, sino sólo el fin de un sistema económico: el del feudalismo, y lo que llegó no fue la redención del  milenio, sino sólo el sistema capitalista.

El Jardín de las Delicias (parte 1° )

EL INFIERNO

En lo mas profundo de la tierra, bajo un cielo de fuegos que arden y casas quemadas, la pesadilla comienza.

Allí  abajo donde están todos los miedos y los terrores nocturnos, las figuras de Jerónimo Bosch nos hablan de castigos y dolores sin redención
Miembros cortados, seres maniatados; atroces delirios de un mundo sonambulesco, grotesca parodia de vida en esa región  donde las diminutas, pequeñas formas humanas, reciben los castigos de los seres de la pesadilla
Nada esta vivo mas que esas indefensas, pequeñas humanidades que son devoradas,  mutiladas, vejadas por criaturas híbridas  semi-hombres, semi-animales que detentan el poder en ese  submundo del pecado llamado Infierno.
 
El holandés Jerónimo Bosch, (El Bosco) pintó en los últimos años de su vida – hacia 1500-  un gran tríptico formado por tres paneles. En el central reflejó las delicias o placeres de la vida,  y en los paneles laterales pintó; en uno, el Paraíso y en el otro, el Infierno (la imagen que aquí vemos)
 

El tríptico, una vez cerrado, muestra en grisalla el tercer día de la creación del Mundo, con Dios Padre como Creador, según sendas inscripciones en cada tabla: “Él mismo lo dijo y todo fue hecho” y “Él mismo lo ordenó y todo fue creadoGénesis (1:9-13). Se representa un globo terráqueo, con la Tierra dentro de una esfera transparente . Solo hay formas vegetales y minerales, no hay animales ni personas.

En la visión del pintor, que de alguna manera refleja la de su época y su mundo, el hombre no tiene salida. El pecado por el que es castigado en “El Infierno” ya esta presente, casi como un mandato en el panel central: “El jardín de las Delicias” Y el hombre, inerme, es juguete de los dioses implacables, que primero tientan y luego castigan. El hombre no existe como ser autónomo; recién con la difusión del pensamiento Renacentista  ( Pico della Mirándola,entre otros) , el hombre despertará y comenzará a encontrar su libertad en la conciencia de su propia dignidad

 

(continuará)

 

 

 

Leyendo la simbología de un poncho indígena

 

 De orígen prehispánico, el poncho, prenda de uso masculino, poseía para los mapuches de la patagonia un intrincado sinbolismo en relación con los colores y diseños empleados en su confección
 
 
 

Así, el poncho que le fuera obsequiado por los  indígenas  chilenos al General San Martin  cuando se disponia a cruzar con su ejército la cordillera, hacia Chile, muestra el grado de integración que éste había logrado en relación a  las comunidades indígenas . No olvidemos que fue el único blanco que solicitó el permiso de las tribus para cruzar por sus  territorios cuando  les dijo :   “…,debo pasar los Andes por el sur ,pero necesito para ello licencia de ustedes  que son los dueños del país  ”

y la simbología de ese poncho nos habla del extraordinario concepto que los indígenas tenian de San Martin: lo veían como alguien de gran brillo y luz, un héroe mas que humano, ligado a lo sagrado y divino, al igual que los grandes toquis.
Los colores del poncho expresan la distinción del personaje a quien estaba destinado.
El blanco y el azul simbolizan el brillo del cielo, y nos muestran que los indígenas no veían a San Martín como una presencia de sangre y de guerra, sino como “hombre de luz”

“Ñancal” es el nombre que recibía la abertura central
 por donde se pasaba la cabeza ,y aquí aparece adornada con
el diseño del “rewe-lonko” (derivada del lukutuel -.orante

arrodillado-) expresando la gran jerarquía del propietario
Los diseños del poncho indican el rol social del portador
En su simbología era posible leer la procedencia de éste,
la cadena de linaje que le antecede y sus posesiones
(mujeres, tierras, caballos o araucarias)

Los colores que mas se usaban eran  el negro y el rojo; el primero
como símbolo de la nobleza y el segundo, el color de la sangre,
hablaba de las dotes de fiereza y valentía del guerrero

En cambio el color azul, como el que está presente en este poncho regalado a San Martín, es un símbolo del cielo e indica en quien lo porta, espiritualidad
Por otra parte los símbolos del “lonko” o gran jefe, (símbolos del poder,) se evidencian en las escaleras de los cuatro rewe, tronco ceremonial de la tribu

(Es un poncho o “manta” como se le dice en Chile y algunas regiones de sudamérica, tejido muy finamente en alpaca o vicuña)

este texto es un extracto de : “Mapuches del Neuquén – Arte y Cultura en  la Patagonia argentina” -Editorial Luz

María Sabina y “Los Niñitos de Dios” (fin)

 
La Colonia sometió a los indígenas, pero no a  sus almas. Así en México, la tierra de Sabina, su yo interno nunca pudo ser sojuzgado, lo que se comprueba en la supervivencia de ritos que nunca dejaron de practicar. Quizás la tradición de los hongos sagrados fue lo más importante de lo que pudieron salvar los indígenas. Pues si se creía que era una práctica al parecer sepultada en el olvido (las referencias formales a su uso terminan en 1726), ellos continuaron con  el rito en el sigilo de sus chozas . Para los habitantes  posteriores, las drogas naturales de los indios eran temidas y aún despreciadas, haciendo pesar sobre ellos la condenación del siglo XVI; sólo cuando Antonin Artaud y Aldous Huxley, a comienzos del siglo XX, iniciaron la reivindicación de la práctica despreciada, fue que surgió el interés  por los posibles medicamentos que se podrían obtener de estas variedades de hongos únicos
En 1936, el ingeniero Roberto Witlander había ofrecido  a la comunidad científica su informe sobre ciertas especies de hongos alucinógenos que se consumían en la Sierra Mazateca; dos años después, un sueco, el etnólogo Jean Bassett Johnson había publicado también algo sobre una ceremonia ritual con hongos que había vivido en México, pero pasó inadvertido incluso en su propio país
Entonces, correspondió a Gordon Wasson, casi dos décadas después, su “descubrimiento”. Y así quedo abierto  el camino a la valorización de este legado único del pasado americano

 La tradición del conocimiento de María Sabina venía de muy lejos en el tiempo,  reflejaba la conciencia de un poder sagrado y olvidado, era expresión  viva del grandioso pasado de una raza  que durante innumerables años se había ejercitado en abrir las puertas a otro campo de percepción
Se dice que María Sabina era una síntesis total de la mente anterior a la conquista, que resumía en su alma la religión antigua de América,
Como María Sabina hay muchos y grandes chamanes en toda  América Latina, a menudo  menospreciados; y sin embargo tienen mas de 500 años manteniendo viva la llama de su cultura,  curando y ayudando a la gente del pueblo; siendo portadores y testimonios de la antigua raíz.

Relato de una experiencia ritual en casa de María Sabina (por Waldemar V. Fuentes :

” Nos sentamos en sillas bajas de palma: María Sabina frente a José María, con quien no deja de hablar. Cuando todos los niños de la familia duermen, María Sabina se pone de pie y se dirige a un pequeño altar empotrado en la pared: de allí toma un plato de porcelana donde reposan los hongos envueltos en hojas con la textura del plátano. Toma un par y los come ella misma. Toma otro par y los da a José María;  y, finalmente, a mi. Luego repite el solemne rito aún dos veces. El sabor,  poco a poco, me parece horrible, a medida que pasan los instantes un sabor fuertísimo ataca mi garganta, no puedo soportarlo y, con vergüenza, salgo apresuradamente a vomitar. Vuelvo consternado, pero es como si nadie hubiera percibido mi ausencia. María Sabina sigue hablando a José María, pero ahora tiene un paño blanco apoyado en sus faldas que borda con pericia;  La observo y dudo que esa viejecita encorvada sea una poderosa maga: de inmediato ella dice mi nombre varias veces, apenas observándome. Desde ahora sé que es obvio que María Sabina sabe, de alguna forma, los movimientos ondulantes de mi mente; cada vez que dude, en lo sucesivo, su voz cadenciosa me devuelve la tranquilidad. En un instante me aterrorizo, pero decido abandonarme a los designios de Dios. José María dice:
“El te escucha ahora mismo. Háblale con toda libertad.” Comienzo a repetir en mi mente los rezos que aprendí en la infancia,  sólo esta idea desbocada de clamar a Dios para que se deshaga el miedo que tiende a invadirme… pienso que he comido hongos alucinógenos sin saber, en verdad, nada de lo que pueda suceder y tiende a asaltarme una idea angustiosa; siento a María Sabina decir mi nombre y decido que el miedo es en verdad repulsión a la náusea que tiende a asaltarme desde el sabor mineral que tengo en la boca, . Salgo nuevamente de la cabaña a la oscuridad de la noche, hay luna nueva y el cielo está plagado de estrellas, al aire libre me obligo a devolver cuanto sea que haya ingerido, siento luego como si hubiera tirado los deshechos de toda mi vida por la boca… me asalta un cansancio enorme, entro  de nuevo a la habitación y  me tiro en uno de los petates en el suelo, tal cual como he visto hacer a los niños. cierro los ojos, me envuelve el dulce sonido de la lengua mazateca que hablan María Sabina y José María; estoy protegido. Siento claramente que el tono musical de las voces me llena de gozo. Estoy inmóvil, intento mover un brazo y no puedo, pero en modo alguno me aterrorizo ; estoy como muerto en el petate y me siento perfectamente cómodo: es tal cual si la tierra se hubiera adaptado a la forma de mi cuerpo;  Las palabras de María Sabina me llegan ondulantes, abriéndose camino en el aire, ocupando su propio lugar en el espacio, dulcemente, tienen una musicalidad que se deshace y compone en un ritmo uniforme y perfecto; siento enorme respeto por las voces que danzan en la habitación y pienso que por nada debo hablar, , sin embargo, en un instante escucho mi propia voz hablando decididamente.  le ruego a José María que sirva de traductor; . Les cuento de mi infancia en Santiago, Luego hablo del mar, . Ella dice que una vez vio el mar,  me pregunta por los juegos de los niños que viven a orillas del mar, le cuento  María Sabina sigue plasmando de figuras vegetales, azules, verdes, rosas, su paño blanquísimo, . . Me quedo en silencio y veo a María Sabina y José María largo tiempo, envueltos en la luz de una vela, en la claridad azulosa con que tiñe el copal al aire, en el dulce sonido de sus voces, que es quebrado por el llanto de uno de los niños, María Sabina:  deja su labor y, , acurruca a su nieto, iniciando un canto de tal suavidad que me siento inmerso en la canción de cuna más bella que nadie oyó; en su canto, en verdad, nos acurruca a todos, siento una indescifrable complacencia. El niño, ya tranquilo, vuelve a los brazos de María Apolonia durmiéndose en su regazo. María Sabina, ahora, toma su bastón y comienza a golpear suavemente la tierra entre ella y José María y la música que ahora siento venir no es menos singular. El suave sonido del madero golpeando el suelo dota a todo el entorno de una vibración extrañísima; es como si la Tierra profunda vibrara en una sola nota, que viene precisamente de allí donde ella toca, toc, toc, toc… Oigo a María Sabina y José María repetir un sonido monosilábico: xi, xi, xi… no sé cuánto dura este sonido que se apropia de todo, xi, xi, xi… Sé que el instante es supremo y agradezco a la vida por permitirme llegar hasta dónde he llegado; así caigo en una especie de ensueño. No me parece estar dormido ni me pregunto siquiera dónde me encuentro , simplemente estoy leyendo con luz de día mientras, al mismo tiempo, me observo desde lo alto. Estoy , íntimamente recogido, leyendo un libro austero, sin adorno alguno,  me inclino para ver qué leo con tanto afán y veo que las hojas son blancas: al instante de fijar mi vista en ellas las veo convertidas en una especie de recipiente de todo cuanto soy, es tal cual si lo que está allí escrito fuera absorbiendo parte por parte todo mi cuerpo, y comienzo a hundirme entre las líneas de palabras, entre cada letra, entre las comas y los puntos y los dos puntos y los puntos y coma, de pronto veo un acento majestuoso y soberbias mayúsculas, mis ojos, mi oído, mi piel, la luz grande que ilumina toda la escena, aullidos de perros a lo lejos, el calor y el frío, todo está entre estas líneas a las que he caído desde lo alto y que recorro como si fueran cosa viva. Leo una palabra y al instante el concepto que representa el signo pasa a ser parte de mi mismo, en manera compleja y delicada. Así, por las palabras tomo conciencia del mundo a través de un concierto interminable de cosas que leo allí. No sé cuándo he iniciado la lectura ni cuándo acabo, sólo siento que mi trabajo está plenamente justificado,  y con ello siento justificada mi vida entera, Siento que nada más necesito como no necesité jamás. No parezco tener peso alguno, y en una fracción del tiempo pienso que estoy leyendo levantado del suelo, me asusto al pensarlo y temo quebrar la ilusión, pero no, así sigo, leyendo en el aire, ahora creo que no he caído desde lo alto, sino que he brotado desde lo bajo, anulada la gravedad, carente de peso, mientras no dejo de leer, sin apoyo alguno, sin otra conexión más que mi vista en las palabras, en medio de la nada original, en el vacío absoluto, justo al centro de lo que está en movimiento detenido, donde el tiempo no existe… mi coherencia está rota en mil pedazos y no me importa: es más que suficiente saber que leo algo maravilloso, de lo que no guardo el más mínimo recuerdo, Solo sé que estoy lejos de todo y sigo allí mismo, presente. En un instante es como si rodara entre los espacios vacíos que quedan entre letra y letra, entre palabra y palabra, entre línea y línea; digo rodando en el sentido cíclico del término,  De súbito “aquello” desaparece como se presentó, naturalmente, simplemente el libro no está más. Me siento ahora en el petate con gran energía. Siento en plenitud mis fuerzas y el sabor mineral del hongo,  ha desaparecido completamente. Siento una gran confianza dentro de mi mismo, cierta serenidad gozosa, cuyo influjo no se desvanece con los primeros rayos del sol temprano; al contrario, el día filtrándose por las hendiduras parece dar vida nueva a cuanto ilumina, tal cual si el éxtasis fuera, en cierto modo, coronando más y más a medida que envuelve todo el espíritu vital del día. Me siento inclinado a la acción. No es ahora el efecto químico de la psilocibina en mi cuerpo lo que siento, no, es algo de naturaleza diferente, como fe y certeza de que cuanto vivo en esta cabaña pobrísima de mesoamérica, durmiendo en el suelo, con María Sabina, María Apolonia, los niños y José María, de alguna manera, siento, me ha acercado al espíritu mágico de la naturaleza humana,  a esa estructura refinada que hay en todo lo vivo “

“La luz blanca, del día  entra por la puerta de la cabaña y es como si afuera todo se incendiara, sin quemar. Un rayo de sol toca la cara de María Sabina que la inunda toda en luz, veo sus ojos azules eléctricos, su piel dorada como de puro oro, su pelo incendiado de brillo; le sonrío y responde igual: me invade hacia ella un sentimiento de respeto inacabable. Veo que José María va hacia ella y, con sumo respeto, le besa las manos. Hago lo mismo. María Sabina está radiante y su esplendor baña todo el cuarto, en que los niños poco a poco inician su despertar, plácidamente, en el suelo. Al salir, y despedirnos, María Sabina nos regala a cada uno un puñado de copal,  Bajamos al pueblo por la cuesta bordeada de plantas y flores. Bordeando el camino  tengo esta experiencia:
“Hay un plano sembrado de altos magueyes separados por los surcos para el agua, y entro al plano. José María me sigue. Los surcos de regadío están secos, quito mis zapatos, mi camisa y me tiendo allí mismo, cara al cielo; de inmediato siento que brotan cientos, miles de raíces de mi cuerpo y van a lo más profundo de la tierra; ni una piedrecilla me estorba; es como si la tierra fuera un paño de terciopelo acariciador, . Un gusanillo verde, casi transparente, cruza mi torso desnudo: lo miro a los ojos largo tiempo y en la mirada del gusanillo sé que todo lo vivo tiene su propia razón de ser, que permanece ignorada a nosotros. Luego levanto mis ojos al cielo y sucede algo terrible: veo que el cielo explota en movimientos y colores amenazadores, siento que se me viene encima para arrancarme bruscamente de la tierra y me afirmo instintivamente a los fuertes tallos del maguey que hay a ambos lados de mis brazos, sin que una sola espina me dañe; me aferro fuertemente a las plantas pero, con horror, siento que el cielo comienza a absorverme, irremediablemente parezco a punto de salir disparado hacia el infinito amenazante; quiero gritar por ayuda y la voz no sale de mi garganta; observo a José María que está a un lado mío, sentado en cuclillas, lo miro y su forma me espanta: ya no es un ser humano, es ahora un puma enorme, imponente, definitivo, y vigila mis movimientos, me siento perdido, pero, recapacito, siento que ese feroz animal, en verdad, está protegiéndome. Cierro los ojos y poco a poco me tranquiliza el contacto suave del surco de tierra en que yazgo. Me incorporo lentamente y veo que José María ya no es un puma: ha vuelto a su forma humana. El cielo ya no es amenazador ni mucho menos: es un arrebol temprano cruzado de todos los colores, magnífico. Hay una brisa fresca agradibilísima, caminamos. Cruzamos el plano de los grandes magueyes siguiendo el sendero de los surcos del agua, cuando sucede un hecho pequeño y maravilloso: veo en el suelo un ramito de flores secas, tres flores muertas, las levanto entre mis manos y, lo aseguro a quien quiera oírlo, las tres flores de inmediato renacieron, volvieron a la vida, se hicieron frescas nuevamente, como si nunca hubiesen muerto… al ver lo que sucede, me asusto, y las pongo, de prisa, nuevamente en la tierra. Sigo, y pienso que ha sido efecto de los hongos mágicos, nada más que una alucinación individual, la dejo atrás. Retornamos luego a la Ciudad de México . Nos despedimos. Duermo un día entero. Luego he vuelto a ver a José María y me ha comentado el hecho que no tiene lógica alguna: él también vio cómo renacieron las tres flores secas. No supimos una explicación lógica, “