Vincent Van Gogh – La muerte en el Sol

“…el sol que vuelve loco…pero no puedo, yo que sufro, estar sin algo que es mas grande que yo, que es mi vida: el poder de crear”
                                                Vincent Van Gogh

 
 
 
Cabeza de Girasol de Van Gogh
 
Vincent era  un adorador del sol y en la última época de su vida estará obsesionado por el amarillo entre todos los otros colores Así vivirá en la “Casa amarilla”, la casa con su frente pintado de amarillo que alquila para  taller en Arlés, y  colgará  por toda esa casa los cuadros amarillos de los girasoles, como cósmicos símbolos de luz, para recibir a su amigo Gauguin, y saldrá a los campos a pintar ese gran sol que domina la vida de todas las criaturas .
Su locura tiene color amarillo, porque el amarillo es el color que ciega a los que están viendo a Dios.
 
 
 
 
 

A través de todos sus escritos -las cartas a su hermano principalmente- Van Gogh deja el testimonio de su vida, una vida  apasionada  y dolorosa  . Es el diálogo brutal, obsesivo y  esperanzado con que ese hombre se enfrenta con su Dios : un  enfrentamiento  reflejado en su lucha por dominar el arte y  llegar a ser pintor  como salvación de su  alma y justificación de su vida.
Porque Van Gogh fue fundamentalmente un místico, un místico que rezaba con los colores .

Alejado de su  familia, Vincent prueba fortuna como predicador en una humilde comunidad minera en Bélgica ( 1879)  ; pero lo echan de allí, y del grupo evangélico que lo contratara, debido a su furia teológica y por incitar a la sublevación, horrorizado ante la terrible miseria cotidiana  en que vivían

También será aislado mas tarde, en el París de Montmartre,(1886)  cuando el  resto de los pintores lo rechazan por su sombría intensidad . Es una personalidad conflictiva que no sabe de lisonjas, se toma la pintura, como a Dios, y se arrima al resto de los pintores parisinos con la cólera de un místico o  de un primitivo.

Alejado de Montmartre Vincent se inventa una misión purificadora. Crear un taller en el sur, (Arlés- 1888 ) Un  taller que será gratuito, para mantener a todos los pintores que como él, están a punto de revolucionar la historia del arte pero aun no han despertado al mercado.
Porque  Vincent está completamente seguro del valor de su obra y sabe que es solo cuestión de tiempo que su pintura, y la del resto de post-impresionistas se imponga.

Él, convencido de que  la pintura es la única forma de llegar a encontrar su lugar en el mundo, la salvación de su alma y el reconocimiento de su valor personal; es un obseso del éxito y tiene  el orden y la disciplina de los obsesos. Aun en sus momentos peores, en las casas de reposo, nunca deja de pintar sin descanso, buscando en el éxito y la perfección en el trabajo, la purificación del alma.

Entonces sus pinceladas,  casi convulsivas, definen formas donde lo rectilíneo casi no existe, es una vorágine de trazos  circulares, sinuosos, espiralados. Muchas obras de sus últimos tiempos parecen estructurarse en base a la espiral; como si esa  técnica respondiera a su imperiosa  necesidad de trascendencia -la espiral nunca se cierra en sí misma, sino que es un trazo infinito que se despliega en el espacio, siempre ampliándose, siempre creciendo hacia algún lugar  mas lejano; y  de pronto estas  adquieren una dimensión casi cósmica; como si su mirada alienada, horadara las formas de lo cotidiano para reflejar ese otro mundo de lo cósmico, un mundo de nebulosas espirales y galaxias, un mundo de estrellas, mas allá de la tiranía de la tierra

En el lapso  de los 10 años de vida como  pintor (1880-1890), desde que Vincent transforma su vocación religiosa en vocación artística, hasta que muere, va ascendiendo en su purificación a través del dominio del dibujo y del color.
Finalmente muere en un éxtasis de fatiga mental y perfección artística.
Vincent se enfrenta a su Dios, lo domina y muere extenuado. O tal vez su muerte recree la de Icaro que osó acercarse en demasía al sol

 
Del pacto originario entre los dos hermanos Van Gogh, uno dedicando su vida al arte (Vincent), y el otro (Théo) dedicando su vida a la  manutención del primero,  el testimonio de las mas de 600 cartas enviadas por Vincent a su hermano van confrontando la gradual angustia económica de Théo, (que tiene que pagar todas las facturas de Vincent) -con la angustia por el tiempo de Vincent, que se está consumiendo con el esfuerzo del trabajo. 

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Vincent vive 10 años consumiéndose en una hoguera alimentada por la presión por demostrar que la inversión que ha hecho su hermano en él es un acierto, pidiendo prórrogas a la paciencia de éste;  presintiendo que lo está arruinando y sospechando que va a ser el reponsable de malograr las vida de ambos.

Vincent tiene prisa desde el primer día que toma  un lápiz y sus progresos son extraordinarios. Dibuja obsesivamente, hora tras hora, hasta automatizar la mirada y crear su propio trazo; encuentra un lenguaje propio  de dibujo automático y relleno de color por oposición de contrastes, que le permite pintar con la misma naturalidad con la que respira.
A partir de entonces  ya no piensa, sólo ve y pinta.
Pinta desde dentro, el paisaje exterior. Hace en diez años el camino que lleva a otros grandes pintores toda una vida.

  

Todos los cuadros de Van Gogh son autorretratos emocionales. La fuerza de los contrastes es la de sus emociones, cada vez más intensas, y firmes.
Utiliza el óleo en pinceladas gruesas y finaliza la obra  en una sola fase, con toda la superficie húmeda.  Esta técnica permite a Van Gogh dar una enorme unidad y fuerza expresiva a su pintura pero consume su energía.

Trabaja diez horas diarias, todos los días, dando miles de pinceladas que no permiten el retoque y necesitan la perfección de cada trazo. La fuerza de sus cuadros es la de su concentración obsesiva y su lucha por fijar la imagen, su prisa.
En cada cuadro Van Gogh se pinta a sí mismo corriendo delante del demonio que le persigue por dentro.

 
 

Vincent llega en pocos años a prescindir incluso del dibujo previo en sus cuadros. Trabaja directamente con el pincél  Ve con tanta claridad que ataca el lienzo en blanco con una primera pincelada en la que está implícita el resto de la obra.
 Pinta  en un estado de lucidez que requiere una concentración total.
 Sabe que cada vez es mejor, pero intuye que cada vez eso importa menos.
Al final, claudica. Su esfuerzo por pintar ha consumido su espíritu, sus nervios, y su mente.

Paradojalmente llega a la maestría de un hombre que ha conseguido dominar el arte, -su nuevo Dios- como purgación de su fracaso como hombre. Vincent comprende que la batalla ha sido a vida o muerte y que para vencer como pintor ha tenido que fracasar como hombre. Ha ganado la pelea pero ha perdido la salud del alma. La identificación entre lo que es y lo que hace se vuelve obsesiva a medida que depura su técnica. En pocos años Vincent no existe más que cuando pinta.

Justo antes de morir Vincent, el mercado da su primera señal positiva: se vende el primer cuadro. Es el cambio de tendencia que  los hermanos habían esperado, pero llega tarde.
Vincent se ha consumido en la pelea, y ya no puede más. en julio de 1890, a los 37 años de edad,  se suicida con un disparo  en el costado. Théo, morirá  meses después.

 
 

fuentes
http://es.wikipedia.org/wiki/Vincent_van_Gogh
http://adeodo.blogspot.com.ar/2010/12/pinturas-de-van-gogh.html
http://pimientosytomates.wordpress.com/2008/04/07/cartas-a-theo-vicent-van-gogh/
http://www.proscritos.com/larevista/notas.asp?num=21&d=l&s=l2&ss=1

 
Publicado por en 20:14
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